domingo, 18 de febrero de 2018

Un gran Emilio de Justo en un descafeinado homenaje por parte de sus toros a D. Victorino

Decoración del ruedo, a cargo del artista Nicolás de Maya (Mundotoro).

Con más de media plaza y buen ambiente en los alrededores del coso carabanchelero comenzó la temporada en Madrid con el programado homenaje al ganadero de Galapagar; homenaje que por parte de los ejemplares lidiados con su hoy divisa negra de duelo no llegaron a propiciar en su esplendor honrando y recordando al concepto impreso a la vacada por parte del recordado D. Victorino Martín Andrés. La corrida estuvo aceptablemente presentada para el coso y su categoría, aunque siempre mejorable al no dejar de estar esta plaza de segunda en Madrid. En cuánto a su juego, en general se echó de menos no ya un punto más de bravura en los caballos, que también, sino sobre todo la chispa y la casta siempre esperada de las reses marcadas con la A coronada. Tuvieron algo atípico todos a excepción del cuarto, y es que dejaron torear a los diestros con el capote en el recibo, metiendo la cara con embestidas que salían sueltas de los lances frente al clásico albaserrada tobillero que se revuelve apoyándose sobre el tren delantero, sobre las manos. Y es que a la postre el mejor fue el cuarto, el que cumplió con ese patrón de comportamiento de salida. Se pararon bastante también en general, medidores, agarrados al piso y defendiéndose por lo justos que estuvieron varios de fuerza; y en lo que sí honraron al victorino que cualquier aficionado tiene en su cabeza fue en lo duros de patas que fueron para doblar, tragándose la muerte y sin rendirse hasta el final.

La terna estuvo compuesta por Curro Díaz, que podría ser un torero mucho más importante de lo que es si se le exigiese más, pues capacidad tiene de sobra y así lo demuestra en ciertos destellos entre el alivio y la ventaja, no solo perdonada -injustamente para otros- sino además aclamada; Daniel Luque, que optó por quitarse de enmedio pronto a sus oponentes, sin terminar de ver clara la manera de lidiar este encaste, mostrando inseguridad especialmente ante el quinto en una tarde en la que se le notó cierto despiste, al pedir el cambio de tercio sin estar los cuatro arpones puestos y no contento, inició el brindis sin que estuviese el tercio cambiado, algo que denota que aunque afirmase recientemente en una entrevista que "el público de Vistalegre es el de Madrid", no se ha debido mentalizar de la misma manera. Y cerraba Emilio de Justo, que ha dado una lección de lo que es tener disposición y valor, de triunfar sea como sea y llegar al público toque el toro que toque, en una actuación muy importante del cacereño que tuvo muy clara la importancia de la cita a las puertas de Las Ventas y con la pequeña pantalla presente. Además fue el único dispuesto a enseñar el comportamiento de su lote en el caballo, aún pechando con dos mansos y frente a una cuadra de picar que presentó equinos infumables en cuánto a su movilidad, y realizándose la suerte, todo sea dicho, fuera de la contraquerencia máxima que se sitúa frente a chiqueros, algo inconcebible en una corrida de toros y más de corte torista, homenaje a uno de los exponentes de la bravura y el poder en el primer tercio. Como nota general, si bien es cierto que el ganado y sus fuerzas no pudieron propiciar varias entradas al caballo, se echó en falta poder ver algún quite, pues ni uno en toda la tarde. Y en cuánto al desarrollo de la corrida y su acompañamiento, a modo de anécdota destacar que la banda de música encargada de amenizar en Vistalegre dejó patente la escasez de festejos taurinos celebrados en el moderno coso, pues que uno de los diestros esté cuadrando al toro para estoquearlo, montando la espada prácticamente, y que la banda siga tocando a su aire; es para hacérselo mirar.

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Abrió plaza Bolsico, un cárdeno claro de bonita lámina que despertó algunos aplausos a su briosa salida, rematando en tablas y saliendo suelto de los lucidos lances de recibo, rematados con dos buenas medias que recetó Curro Díaz. Con un recorte garboso, dejó el jienense al toro en suerte, aunque acabo siendo más lucido que eficaz, pues el astado entró al peto a relance, al tener que ser provocado con un capote desde la margen izquierda de la cabalgadura, en la que recibió un picotazo, saliendo perdiendo las manos del encuentro, desatando algunas protestas por su falta de fuerzas. Buen detalle por parte de los tendidos la reacción al cambiarse el tercio, mostrando su disconformidad, algo que denotó ganas de ver el tercio de varas con al menos dos entradas, y no reducido a la mínima expresión del monopuyazo; una noticia que o bien denota algo más de conocimiento en el público asistente o simplemente que va acudiendo menos público y más aficionados. Llegó el burel a banderillas distraído y gazapón, antes del que el espada brindase su labor al cielo. Inició Curro su faena pasando por bajo las embestidas, que aliviaba por arriba, dejando ver el astado un buen pitón derecho, al que fue recortando el recorrido demasiado pronto con sus sabrosos remates, embestida que fue empeorando también debido a que fue desplazada hacia las afueras en los pases, llegando el astado a localizar los muslos del coletudo, perdonándole el aviso con una nobleza excesiva a la par que sosa. Anduvo hábil y con oficio, supo conectar con los tendidos pegando su clásico medio muletazo, aprovechando el recorrido que quedaba, aunque deslucido al ser desarmado en varios remates. Por el izquierdo, pitón por el que el viaje era más corto, trató de ligar enfrontilado, sin conseguir hilvanar los muletazos, algo que sí logró de perfil, con el compás abierto, rematando con un desprecio que despertó al público y al director de los músicos, que inició el pasodoble con la faena ya hecha, obligando al diestro a alargar un trasteo que ya había dado de sí lo que tenía. Volvió al derecho y fue desarmado, ligando a continuación y tirando de remates, como un buen trincherazo, aliviándose a continuación al natural y vuelta a las trincherillas con su sello, rubricando la actuación con una buena estocada que precedió a una rueda de peones vergonzosa, como si tratase de una plaza portátil -con el respeto que éstas me merecen-, sin dejar que se viese al astado aguantar en su muerte y sin importar un bledo la protesta generalizada, estando además a punto de doblar, pues la estocada estaba en buen sitio. Fue silenciado en el arrastre este Bolsico, que aunque siempre acudió con prontitud al cite muletero, lo hizo con sosería, sin legar a trasmitir, fruto de su escasez de casta. Petición leve de oreja y ovación saludos para el diestro.

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Mercenario tenía de nombre el segundo, que fue levemente protestado de salida, y que también remató en tablas a su salida, pudiéndose haberse fastidiado algún pitón o más si cabe, al recoger demasiado tarde -digamos mejor que a no recoger- los capotes en las bocanas de las troneras por parte del peonaje, que parece que no lo tienen en cuenta a pesar de los varios toros que se han estropeado o incluso inutilizado al rematar con toda la velocidad de salida en los burladeros. Con personalidad capotera, alternando la verónica con el delantal, recibió el de Gerena al morlaco, que tuvo celo y se revolvió con presteza, llegando a tener que salir algo trastabillado del remate a una mano con el que cerró unos estéticos lances en los que faltó ganar terreno, algo que por momentos le fue ganando el toro. Por delantales galleó para dejarlo en suerte, rematando con una chicuelina, en lo que fueron quizá demasiados lances para la eficacia propia de un galleo. Se empleó con celo en el peto mientras se le recetó un picotazo caído, del que salió algo agarrado al piso y sin demasiado nervio, perdonando al lidiador Raúl Caricol, que tropezó y cayó en la cara del astado sin que hiciese por él, quedando todo en un susto. Juan Contreras destacó en banderillas, saludó montera en mano, dejando sobre todo un buen tercer par cuadrando en la cara, teniendo que cuartear mucho al astado y llegarle a jurisdicción mientras medía y esperaba para poder provocarle la embestida, aunque luego realmente no hizo hilo ni hacia los adentros, pese a su fijeza. Su embestida vislumbraba pocas condiciones, punteando por el izquierdo y echando la cara alta en la brega por el derecho. Lo mejor de la tarde de Daniel Luque vino en el inicio de faena, pasando las embestidas con temple y suavidad por bajo y aliviando por alto, poniendo el toque diferencial la manera de andarle y ganarle terreno para conseguir sacarlo al tercio sin ninguna brusquedad, pues si bajaba la mano o se pasaba obligándole, el astado perdía las manos. A partir de ahí y aunque éste tenía algo más de chispa, la faena tomó la nota habitual en la tauromaquia del sevillano, toreando desde fuera y rematando hacia afuera tras una primera templada tanda con la diestra y un intento al natural, pitón por el que se le coló y regresó la diestra destacando un buen pase de pecho. La faena no tuvo planteamiento y volvió al izquierdo, modificando las distancias y sin terminar de acoplarse, antes de cuadrarlo por bajo adornándose muy torero para dejar una buena estocada, algo caída que produjo derrame, pero haciendo con rectitud la suerte. Este Mercenario de nuevo tuvo una muerte encastada, y aunque le falto fuerza y casta, tuvo sus complicaciones, aunque sin llegar a trasmitirlas por su sosería, siendo despedido con división en el arrastre y escuchando palmas el de Gerena.

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El tercero fue Melonchero, que también fue algo frío de salida para lo habitual en los albaserradas, dando varias vueltas de reconocimiento y haciendo astillas en los burladeros antes de dejarse por el izquierdo en el recibo, mostrando un viaje que inició corto por el derecho y fue mejorando lance a lance en el lucido ramillete. Fue tardo al caballo desde la primera entrada, buscando la excusa de que se moviese algún capote con tal de ir allí antes que al peto, y así fue; por lo que tuvo que ser puesto de nuevo en suerte, esta vez erróneamente más abierto, aunque de agradecer la generosidad por parte del espada. Terminó acudiendo pese a la poca agilidad que tuvo el toreo a caballo, señalando el varilarguero delantero y caído, rectificando a una vara en buen sitio aunque algo caída en la que cabeceó en su pelea el morito. Para la segunda entrada se le colocó aún más largo, teniendo que ser acercado hasta la misma raya, teniendo que salir con valor el piquero a su jurisdicción para recetarle el puyazo; pues entre la voluntad del burel estaba el escarbar, pero no el acudir a la provocación de la cabalgadura, llegando a entrar digamos por error, pues se arrancó al ver un capote y se topó con el caballo que le buscaba. Se le recetó una vara en regla, quizá demasiado fuerte tapando la salida, algo que necesitaba. Como buen manso no dejó dudas en el segundo tercio y se dolió, agarrado al piso y distraído, sin importar esto a Morenito de Arles, que dejó dos buenos pares antes de que el extremeño brindase su labor a los tendidos. Inició faena por bajo y el toro se calentó, sacando movilidad y con ello vino la trasmisión, por fin llegó la esperada emoción de la casta de la casa, estando presentes también las dificultades, que aminoró con inteligencia y conocimiento el matador al sacarlo a los medios, terreno que le pesó más al victorino, que se veía más amparado cerca de los tableros. Allí se puso con firmeza y sin dudar, entregado y con valor tomando la mano diestra, aguantando y mandando con temple la embestida, llegando al público, cruzándose y buscando la pureza en la colocación, consiguiendo trasmitir con el medio muletazo que la acometida permitía de este manso sin entrega que echó la cara alta y tuvo corto viaje, buscando con cierto sentido, llegando a desarmarlo mientras ponía de acuerdo a la plaza al verse como se la estaba jugando . Rubricó con una buena estocada y sonó un aviso entretanto el astado se tragaba la muerte, teniendo el cacereño que descabellar, algo que hizo con acierto y serenidad, iniciándose una rotunda petición, concediéndose una oreja bien cortada. Sorpresa en el arrastre pues se aplaudió la trasmisión, la casta, pese a la mansedumbre de sobra demostrada.

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Mediopelo se anunciaba el lidiado en cuarto lugar, frío por demás en su aparición, llegando a mostrarse huidizo de los capotes que le citaban desde las bocanas de las troneras, sin llegar a tablas, algo que incluso hizo del primer lance que fue a darle Curro Díaz. Gazapeó y se calentó, buscando los adentros, dejando a continuación el de Linares un recital de oficio, conocimiento y capacidad lidiadora al recoger la embestida desde los adentros, muy tapado, llevándolo hacia las afueras por abajo, enseñando a embestir al toro, en definitiva; ganando terreno de espaldas a las afueras, llegando lance a lance hasta la boca de riego, donde remató con una señora media genuflexa tras haber convertido una reacción huidiza en una embestida humilladora y con viaje largo por ambos pitones. En la vara que tomó, apretó con riñones llegando a sacar la cabalgadura hasta los medios, en un pasaje de emoción y muestra de bravura y codicia por emplearse en la pelea, aunque sin el poder necesario para propiciar un derribo, algo que previno el monosabio y jefe de la cuadra, que abusando de sus funciones llegó hasta el centro del platillo auxiliando desde el costado izquierdo a jinete y equino. ¿Y si llega a derribar, allí en el centro del anillo? ¿Cuerpo a tierra? La suerte que la hagan el toro, caballo y picador, los monosabios para antes y después, pero no durante. Tras costar sacarlo del peto, el cornúpeta salió picado, pero no estaba de más vista su nota en el primer puyazo, haberlo puesto una segunda entrada para ver su prontitud y acometida, aunque solo fuese señalarle con el regatón si así lo estimaba el matador atendiendo a las fuerzas. Pero no, no tuvo a bien Curro Díaz tener el gesto y solicitó montera en mano tras ver que con el gesto típico al alguacil que se hace en Madrid no estaba siendo atendida su petición desde el palco y cabreó pero bien a la parroquia, por lo menos a un servidor, terminando de arreglarlo con el teatrillo posterior de pedir permiso al palco y llamar al picador montera en mano para que, demasiado tarde, se pudiese ver al toro una segunda vez. Llegó el cárdeno a banderillas sin mucho celo al emplearse en la brega, templado; antes de que el jinenense iniciase su faena saliendo al tercio con cierta brusquedad, componiendo mucho la figura; antes de ligar una primera tanda de derechazos con la que enseguida conectó con el público, a pesar de que faltó cargar la suerte, pero en la que hubo un muletazo largo y templado con ceñimiento que se hizo eterno. La labor prosiguió un punto más ventajista, citando descolocado, bastante fuera, abusando del pico de la muleta, sin ceñimiento alguno y desplazando hacia fuera las embestidas, algo que hizo que el toro le localizase por el pitón derecho, teniendo que pasar un par de sustos en forma de aviso que le dio, sorprendiéndole. Al natural, el destoreo se hizo aún más patente, aunque eso sí, preciosos los remates; siendo pese a todo aclamado con fervor, pues parece que el pellizco todo lo tapa, ya que es bien sabido que falta tiempo para censurar esa colocación a cualquier otro torero, mientras injustamente todo son olés para Curro. ¡Con lo que podría dar si se le exigiese más, llegando a una faena completa de muletazos como el citado, en el que se ciñó la embestida rematando atrás!. Fue una lástima que la mejor embestida muletera de la tarde, duradera y encastada, noble y que aunque miró a tablas en el epílogo de la faena, demostró ser la de un buen toro, pasase tan lejos de los muslos de su matador, pese a la humillación y trasmisión que tuvo. Estocada caída levemente y una oreja para el esportón, ésta sin el peso de la anterior. Ovación fuerte en el arrastre.

En quinto lugar saltó al ruedo Ministro, que salió suelto de los lances de recibo, cabeceando sobre un pitón mientras tomó una vara trasera y caída que le fue recetada antes de salir blandeando y dolerse en banderillas, mostrando fijeza y colándose por el izquierdo en la brega, aunque humillador por el derecho. Esperando y cortando a los de plata, entre los que destacó Raúl Caricol, que dejó un buen par. El astado dejó claro que no quería el terreno de los adentros, negándose a llegar al burladero en el que trataron de cerrarlo mientras el diestro tomaba la muleta, antes de iniciar por alto saliendo a las afueras, donde fue desarmado por el derecho, mientras buscaba con la muleta retrasada sacar medio muletazo, sin terminar de aclararse en el planteamiento de la faena, sin la seguridad necesaria, pues optó por cerrarlo, finalmente dudó y siguió en los medios sin verlo claro, algo que notó la parroquia, que fue empezando a protestar. Tras quitarle la muleta de la cara por el derecho, pitón por el que repetía con un viaje aprovechable, optó por justificarse dejando ver las complicaciones, el peligro mejor dicho, del pitón izquierdo, de modo que en tanto se le vio cogido tuvo excusa para machetear y pasaportar este quinto de una estocada tras pinchazo. Pitos en el arrastre para este mansote, flojo y a la defensiva; silenciado el de Gerena.

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Cerró la tarde Jaqueto, que recibió palmas a su salida briosa, en la que en su afán por rematar llegó a levantar levemente uno de los burladeros antes de ser recibido con buenos lances por parte de Emilio de Justo, que de nuevo optó afortunadamente por lucirlo en el caballo y de nuevo se topó con un manso que tardeó para la primera, en la que después cumplió con fijeza, costando sacarlo, pareciendo que iba a ser otra cosa. Pero no, fue dejado de largo para la segunda y aunque el picador fue nulo toreando a caballo para citarlo y provocarlo, no hubo manera de que el astado hiciese por acudir a la cabalgadura, teniendo que cerrarlo a la raya, a la que acudió el piquero a buscarlo, entre la impaciencia del público, que debía guardar más silencio, dejando que se escuche la voz del picador y el estribo, pues si no se oye en los tendidos, es posible que se oiga lo justito en el ruedo. Tras este picotazo en la segunda entrada, llegó agarrado al piso y sin emplearse en la brega, iniciando el espada su labor de uno en uno, pasándolo por bajo, llegando a los medios, entre la sosería de la res y su falta de acometida. No dudó el coletudo en tratar de ponerle todo, con una voluntad admirable, peleándose con él por tal de sacar lo que fuera antes de tener que pasaportar con una estocada caída. Fue aplaudido y despedido con una gran ovación, mientras que su adversario se arrastró entre pitos.

Es esperanzador que esta tarde la plaza registrase una buena entrada, pues puede animar a la empresa Tauroemoción que ha apostado por recuperar festejos en invierno en este coso desaprovechado a seguir con el proyecto e incluso poder ampliarlo, conociendo además que el público asistente, sin el nivel de exigencia del venteño, sí demanda un tipo de espectáculo y responde a él con más fuerza que a los organizados previamente, algo que puede propiciar que los aficionados madrileños podamos arrancar temporada temprano en busca del toro encastado.

Rubén Sánchez.

lunes, 17 de julio de 2017

Escolar puso broche en una tarde con dos Tíos

En conmemoración de los 30 años del inicio de celebración de ferias en Ceret organizados por la Adac, se dio cita un mano a mano entre Robleño y Alberto Aguilar, con toros de una divisa talismán para el coso como es José Escolar. Lidió una corrida desigualmente presentada y de buen juego para la muleta en general, con cuatro toros que permitieron triunfar, dos de ellos con buena nota en varas; y los otros dos, de gran dificultad manteniendo interés y dejando muchos matices. Faltó que la corrida se hubiese picado y medido más en varas, pues se picó más trasero de lo habitual en Ceret, recargando además en el castigo, algo que no va precisamente a favor de la buena evolución del toro, tal comohabitualmente aquí suele hacerse. Los dos espadas dieron la cara y lucharon por no quedarse atrás uno del otro, siendo una pena que no tuviese suerte Robleño a espadas.

Confitero abrió la tarde, un toro serio por delante, pero demasiado vareado de carnes. Fue recibido con unos buenos lances de Robleño que remató con dos medias, antes de que tomase un primer puyazo algo trasero del que costó sacarlo; un segundo algo caído en el que no le pega mucho mientras el cárdeno se quedó a dejarse pegar. La tercera la tomó fijado de largo, más allá de los medios, tras tardear, muy bien provocado por Israel de Pedro, que consiguió que acudiese al paso. Solo señaló y salió en tanto le sacaron. Saludó Jesús Romero tras cuadrar bien en la cara con las frías, destacando tambien la buena brega de Rafael González ante un burel pronto que se desplaza. Torerísmo inició Fernando por bajo, llevándolo enganchado con largura, estando genuflexo, antes de continuar con una buena tanda por el derecho, ligando los muletazos tal como ocurrió con la zurda, muy bien con el toro por ambos pitones. Se gustó ademas en los remates, habiendo aprovechado una embestida buena, noble y exigente, con buen punto de trasmisión. Alargó la faena hasta que le fue costando al cornúpeta, pinchando en una primera ocasión en la que le rompe el estaquillador, dejando a contibuación una estocada baja.  Ovación cerrada para ambos, tanto para el encastado morlaco y con buena nota muletera; como para su valiente y dispuesto diestro.

Castellano I fue el jugado en segundo lugar, un ejemplar rematado y con morrilo, que fue recibido con una ovación. Alberto Aguilar lo recibió bien, pues el morito salía suelto de los lances, más que revolverse sobre las manos haciendo honor a su procedencia. El primero fue un buen puyazo en el que se queda a dejarse pegar, costando sacarlo. Costó fijarlo para la segunda, destacando en esta labor con nota Iván Garcia al buscar el cárdeno los capotes en una de las ocasiones, dejándolo bien colocado sin apenas tener que instrumentar capotazos, pero el toro mostró que no queria ir, destacando de nuevo el de Móstoles,  dejándolo en suerte con eficacia, antes de sucederse un buen puyazo de David Prados, que optó por picarlo al saber que no acudiría una tercera con lucimiento. En banderillas mide y gazapea, agarrado al piso. Un gusto ver a Iván Garcia con el capote, corriendo para atrás y bregando. En la muleta el burel busca y no humilla muy complicado, estando bien con él Aguilar, que logró ligar toreando sobre las piernas, habiendo emoción en la plaza, pues no tardó en localizarle, colándose para cogerlo, muy reservón y toma el estoque, utilizándolo tras machetear a petición de varios aficionados que conocen la lidia que entendieron las condiciones del toro, exigiendo tal como debe ser, en función de las mismas. Lo cazó el coletudo con habilidad, de estocada corta atravesada, teniendo que descabellar. Manso con peligro que obtuvo división en el arrastre, pues parte de la afición reconoció casta y sentido, dificultades. Silencio obtuvo el diestro.

En tercer lugar se esperó con ilusión por reata y tiempo pasado a Chumbero, un pájaro de buena presencia y en tipo. Bien Robleño con el capote, pese a como se revuelve la res, que tomó una primera vara algo trasera en la que cumple; quedando la segunda en buen sitio tras acudir de largo antes de buscar un poco los capotes; acometiendo a una tercera tras cruzarse y fijar bien su mirada en él el picador, qud marró rectificando a buen sitio, mientras el toro se quedó a dejarse pegar, costando sacarlo. Bien con los avivaodores anduvo Miguel Martín, que tuvo qur saludar tras parear a un toro pronto y con pies. Ya en la muleta inicia Robleño en los medios, dispuesto enseguida con la diestra, ligando entendiéndolo bien las dos primeras tandas, hasta que en uno de los pases le ve el astado y le busca. Pero aún así siguió el espada confiado, cambiando  al pitón izquierdo, antes de volver de nuevo al derecho, manteniendo la ligazón y conexió con el público ceretano. Regresa al izquierdo ayudándse bien con el toro, dándole tiempos provocándole la embestida. El viaje era corto y no muy humillador pero supo aporvecharlo antes d finalizar con un pinchazo trasero, al que siguió otro; previo a dejar una estocada corta tendida, teniendo que descabellar y sonando un aviso.  Palmas en el arrastre para este Chumbero, del que tanta fjereza lodía esperarse, siendo finalmente justo de casta y a menos, aunque sin mansear. Ovacion para el coletudo.

Camionero salió y dejo su sello con un impresionante boquete en uno de los burladeros, sin hacerse ni una astilla en el pitón, previo a que Aguilar lo recibiese bien con el capote. Empujó el astado sobre un pitón en la primera buena vara, romaneando y buscando los pechos del caballo. La segunda se fue un poco más trasera, dejándose pegar el astado, que cumple. Acudió pronto a la tercera iniciando al paso su acometida y trotando finalmente pero el picador no se agarró, aguantando con valor el choque. Salió suelto en tanto le citaron. Mala lidia en el segundo tercio, con un desarme y también mal banderilleado, perdiendo tiempos. Añadir que el toro esperó y el mejor detalle fue ver a Iván Garcia sujetando al burel sin tocarlo simplemente asomado fuera del burladero, estando el animal fijo en él, sin que rematase ni una sola vez. Buen toro para la muleta humillador y noble, con codicia en seguir el engaño y repetir. Bien Alberto Aguilar, muy asentado y firme, gustándose en una faena larga por ambos pitones, llegando lo mejor con un pase de pecho genuflexo y sus naturales de frente. Buena estocada corta un punto contraria, que dejó el toro rodado. Oreja y ovacion tras petición vuelta para el toro, no accediendo la presidencia. Camionero fue encastado y noble, de nota en la muleta y en varas.

El corrido en quinto lugar fue Madrileño, un pavo veleto, avacado de cara y de cara muy fina, de gran trapío y el más albaserrada. Remató con saña en el burladero,  siguiendo un buen recibo. En la primera vara, en corto, marra y se agarra trasero el jinete. Para la segunda lo tienen que acercar porque tardea desde la distancia, como ocurrió para la tercera, que de largo escarbaba. Tuvo que meterlo al relance, y le dieron fuerte; pese a lo reservón y medidor que estaba se empleó sin embargo en el caballo. En banderillas fue complicado, le dejaron los palos a base de muchas pasadas a la media vuelta, clavando a sobaquillo. En la muleta busca desarrollando sentido enseguida, Robleño intentó que siguiese el engaño y su empeño tuvo recompensa al conseguir que se tragase alguno llegando al tendido su esfuerzo, estando muy bien con el morlaco, reservón y encastado, muy medidor y con peligro. Estocada caída tras pinchazo, una pena que no matase pues se tiró decidido y derecho. Silenciado en el arrastre entre alguna palma. Ovación e intento de vuelta del diestro, que conoce bien la plaza e iba a meterse al burladero, pero le incitarion los peones, quedando mal tener que interrumpirla y volver al callejón al iniciarse las protestas. Estoy seguro que de no haber pinchado o incluso con estocada en su sitio tras el pinchazo si hubiese podido recibir tal premio.

Sevillano cerró la feria, quizá el de menor presencia del encierro, un punto playero de pitones. En el recibo se vuelve sobre las patas delanteras como es propio en una parte de su procedencia y pese a que Aguilar le va sacando a los medios, el astado le gana terreno venciéndose y le arrebata el capote. Primera vara fuerte, algo trasera a la que acudió al relance y en la que empuja debido a que le tapan la salida. Segunda bien fijado, mete la cara abajo mientras recibe un puyazo algo trasero. Tomó una tercera emocionante desde el tercio contrario, acudiendo muy pronto; en la que le arrean trasero y fuerte, cambiándose el tercio. Buena nota del toro en el tercio de varas en cuanto a bravura, si bien faltó poder, como ocurrió con el cuarto. Ovacionado Iván Garcia con los rehiletes, aunque no quiso saludar. Quizá se fue algo caído uno de los pares pero estuvo muy bien, y también Raul Ruiz en la brega, ante un burel pronto y repetidor. Inició faena pasándolo por alto, cogiendo enseguida la diestra en el tercio, muy firme, para seguir ligando muchos pases a una embestida humilladora, pronta y exigente, estando muy bien con él. El pitón izquierdo era más complicado, pues tiraba arriba la cara al final del viaje, consiguiendo con buen hacer y valor que la siguiese bajando algo más la cara en dos muletazos, regresando tras probarlo al pitón derecho, por donde siguió ligando los muletazos, con el toro ya avisando los defectos de colocación. Muy bien continua el madrileño y le piden desde el tendido una tanda con la izquierda, ya en el remate de su faena. El diestro miró e hizo gestos de dificultad, pero no dudó en complacer y hacer el esfuerzo, consiguiendo darla ayudado y llegando al tendido con una conexión brutal al ser atención a lo solicitado. Buena estocada y ovación de clamor con la plaza entregada, rodando el toro enseguida al citarlo el coletudo con la muleta, desplomándose a sus pies. Oreja y premio de la vuelta al ruedo, más entiendo en reconocimiento al conjunto de la corrida que al astado, siendo quizá un poco excesiva, pues el toro tuvo buena nota en bravura pero faltando quizá el punto de poder y fiereza que se exige en esta plaza. Acompaño el mayoral al diestro en su salida a hombros, tras haber salido a saludar merecidamente, dando a continuación una vuelta al ruedo ya excesiva, acompañado del espada, pues no quiso el de corto darla sólo pese a la invitación del diestro.

Rubén Sánchez.

sábado, 15 de julio de 2017

Un terrorífico Ruiseñor

Para el tercer festejo de la feria ceretana se anunciba un encierro de Saltillo, excepcionalmente presentado y que tuvo un comportamiento manso en general, faltando mucho fondo, viniéndose todos abajo en el último tercio e incluso algunos antes. Tuvo peligro en determinados pasajes, dejando muchos matices. El segundo tuvo que ser sustituido por un sobrero de Hdros. de Christofer Yonnet.

En primer lugar salió Vendaval, todo un señor de presencia, con un gran morrillo, muy compacto, un toro de una pieza coronado con dos leños imponentes y astifinos. Algo abanto en un principio, brincó con peligro en los lances de recibo, tirando gañafones. En varas acudió de largo a la primera, algo caída, en la que cumple; a la segunda acudió sorprendiendo a Gabin Rehabí, que se agarró como pudo y luego le buscó la culata. Tercera desde los medios a la que acude saliendo a buscarlo el jinete, cumpliendo el toro con la cara a media altura mientras tomaba un puyazo algo trasero. Cuarta desde los medios, tardea y sale con valor el piquero a buscarlo, se agarra trasero y es desmontado de su silla, casi cae al suelo al haber perdido ambos estribos, sin apoyo alguno para poder regresar a su montura, quedando en el cuello del caballo, teniendo incluso que apoyarse con la mano en el lomo del astado mientras le buscaba y apretaba por el lado izquierdo, ante la pasividad de Sánchez Vara y su cuadrilla, que estuvieron tardos en quitar a la res. Para dar órdenes al picador estuvo muy firme el director de lidia, quizá no tanto para socorrerlo. Banderillea el matador, primera pasada en falso, poniendo después los pares en la cara, buscando bien los terrenos, cuadrando hacia las afueras y no a los adentros, donde apretaba más. Sánchez Vara inició su faena a la defensiva, guerreando con el toro, tratando de ir alargando su viaje con suavidad pero con las precauciones lógicas, quizá demasiadas, a una embestida con un viaje muy corto y acompañada de gañafones bruscos. Pinchó tras ponerse al natural y no lograr lucimiento, pues a las dificultades se sumó el viento. Ovación al toro, encastado y poderoso, con peligro. Silenciado el diestro.

Capucherito fue el segundo, y si compacto era el primero ojo al remate de este y a su presencia. De nuevo la historia de ayer, le hacen rematar y se destroza el pitón, además se lastima de atrás tras. Dos entradas al caballo lamentables con un picador que ni supo dominar su montura ni tuvo el valor para aguantar encima del palo cuando el toro cabeceó, por no hablar de su punteria como varilarguero. Fue devuelto por la presidencia entre la incomprensión de Pérez Mota y la chulería del peón que reventó el pitón, desatando la correspondiente bronca.

El sobrero fue de Herederos de Cristopher Yonnet, numero 7, aunque lucía un 07 en el costillar izquierdo, que salió con pies y pegajoso en los lances, enganchando las telas con su cabeceo, algo que se vio acrecentado al unirse a la falta de temple de su matador. Tomó un buen primer puyazo al que tardeó, recargando bien en la pelea. Le costó ir a la segunda entrada, en la que se le arreó fuerte en buen sitio. En banderillas se mostró muy aplomado, costándole arrancarse hacia los de plata, de ahí que varias pasadas fuesen en falso. El astado en el inicio le tiró un gañafón por alto, llegándole a simple vista a la zona del cuello, tuvo claro que no queria ir a coger la muleta. Se retiró el gaditano a la enfermeria, despachando Sánchez Vara de bajonazo a paso de banderillas, levantándolo el tercero al cachetear. Silencio en arrastre.

Jilguero fue el tercero, también imponente este número 11, que se volvió incluso a rematar a la puerta de chiqueros a la que la cerraron, astillándose el pitón al rematar en uno de los burladeros, de nuevo citado por un banderillero. Blandeó en los lances de recibo y tomó una vara caída, en la que peleó sin mucha pujanza. No así en la segunda, a la que acudió pronto de largo y empujó con fijeza y desplazando la cabalgadura en un buen puyazo delantero, tal como el tercero, al que tardeó más y del que salió suelto. Hizo Gómez del Pilar un quite lucido por navarras rematado con serpentina antes de que midiese y esperase el morlaco en banderillas, haciendo hilo a los adentros, poniéndoselo muy dificil a los rehileteros. En la muleta estuvo aplomado y a la defensiva, tirando gañafones. El diestro lo intentó con disposición, sin terminar de confirarse, hasta que parece que se confió y le perdió la cara, arrancando hacia él en dos ocasiones el astado, librandose gracias a la rapidez de su cuadrilla para cortarlo. Apenas un par de adornos por abajo y dejó un  pinchazo hondo caído, escuchando un aviso, dejando a continuación una media estocada bien agarrada, en todo lo alto. Descabelló con dificultades a este encastado, manso y complicado por reservón, que fue silenciado en el arrastre, al igual que el coletudo.

Bravío, como aquel célebre del Conde de Santa Coloma, se llamó el lidiado en cuarto lugar. De nuevo astillado al ser citado a rematar a un burladero, antes de repetir con pies en el recibo, revolviéndose a cada lance. En las dos primeras entradas no se le picó, por no lograr agarrarse el picador y aguantando sin echar el palo como apoyo mientras empujaba. Fue en la tercera en la única en que se le recetó un puyazo, que cayó trasero tras rectificar, pues señaló caído. El astado cumplió en las tres aunque sin meter riñones, pues solo levantó la cabalgadura en el choque, sin continuar empujando, a pesar de no tener el palo encima en las dos primeras. Quitó Sánchez Vara a la verónica, antes de iniciar e tercio de banderillas junto con Raúl Ramirez, que hizo el salto de la garrocha. La primera pasada fue en falso, pues el astado le espera, arrancando a por él d plata con la garrocha en la mano cuando se encontraba ya a muy corta distancia, logrando escapar con un recorte. Ya en la segunda entrada logra hacer el salto aunque le voltea el toro, pues de nuevo le esperó reservón y tuvo que saltar practicamente para provocarlo, tirando el toro la cara alta y cayendo el saltador de mala manera sobre el albero, pues al golpearle le desequilibró. Cuadró Sánchez Vara en la cara con mucho mérito el segundo par, teniendo que tomar el olivo y barbeando el toro tratando de engancharlo, en una instantánea impresionante. El tercer par lo puso al violín de dentro afuera, con mucha exposición, recibiendo un gañafón en el pecho, poniendo en pie parte de la plaza que le tributó una reconocedora ovación. En la muleta el astado pareció desplazarse hasta que enseguida perdió las manos y se defendió costándole embestir. Además Sánchez Vara le acortó las distancias, agravando el defecto. Mató de buena estocada, dando por ello la vuelta al ruedo tras una leve petición de oreja. Duro de patas el saltillo, que se levantó tras haberse echado, con el estoque en lo alto, fue para lo único que reservó fuerzas y casta. Fue despedido en el arrastre con leve división,predominando los pitos.

En quinto lugar se jugó Salador, un buen toro de presencia, aunque sin sobresalir como sus espectaculares hermanos anreriores. Pérez Mota lo recibió con un buen ramillete de verónicas, con el apósito en el cuello, en la herida. Se vivió un tercio varas vibrante; ya en la primera cayó el caballo tras acometer el toro, romanear y repucharse, perdiendo apoyos el jaco y quedando Óscar Bernal totalmente descubierto, en el lado derecho del caballo, frente al toro, en un angustioso lance del que salió como pudo tirando la vara al toro y tomando el olivo tras incorporarse. Pese a todo no fueron capaces de llevarse al pavo de la jurisdicción del caballo caído, pues se frenó mucho y acometió al mismo, volteándolo y pudiendo haber preparado una carnicería que afortunadamente quedó en cornadas que fueron contra el peto y no contra zonas desprotegidas, llevándose colgada en el pitón la funda de la montura. Ya con el caballo levantatado se subió Bernal con presteza pues el toro seguía sin estar sujeto y amenzaba acometer, montándose aún sin estar la funda puesta sobre la silla, poniéndola a continuación, segundos antes de citar para una segunda entrada, en a que en un puyazo trasero empujó con poder, metiendo al equino contra las tablas. Cerró el tercio con una tercera, tras escarbar mientras tardeaba en los medios. Se agarró el charro en buen sitio y el saltillo romaneó y buscó el costado izquierdo, cogiendo en su empeño al caballo por los pechos, aguantando y defendiendo muy bien a su cabalgadura Óscar Bernal, que ademá toreó a caballo en todos los cites, luchando porque arrancase para una cuarta entrada a la que tardeó mucho desde los medios, cambiándose el tercio. Ante los de las frías fue muy complicado, totalmente agarrado al piso, teniendo que llegarle mucho tanto en la brega como en los pares. El primero fue de gran exposición, con el toro cerrado en tablas, y el tercer par en la cara, tirándole un gañafón, tuvieron gran mérito, saludando por ello el de plata pese a ser este último par practicamente a la media vuelta y a quedar los pares caídos, fruto de la exposición que supo captar la afición. En la muleta el astado se apagó, defendiéndose, ante un Pérez Mota que se limitó a estar por allí poniendo la muleta desconfiado a los tornillazos que le iba pegando el morlaco por ambos pitones. Lo mató de una buena estocada tras pinchazo, un punto contraria. Ovación en el arrastre para un astado sin fondo, yo diria de estilo vazqueño, pues se dejó todo en el primer tercio, apagándose a partir de este, y quizá ni eso, pues no tuvo para la cuarta entrada y aquellos eran explosivos en prontitud hacia el caballo. Silencio para Pérez Mota.

Ruiseñor fue corrido en sexto lugar, de preciosa estampa y mirada muy afilada. Se paró tras los primeros compases, pegando un arreón de un momento a otro en el que desarmó a Gómez del Pilar, que tomó el olivo. Desorden total el vivido en varas, pues más de cuatro puyazos fueron recetándose por parte del encelado Pepe Aguado que con saña le fue buscando cuarteando desde tablas por más de la mitad del anillo, pues tras la primera entrada a la que se fue al relance, sin que Pérez Mota hiciese gran esfuerzo por sujetarlo, salío huído el astado, disponiéndose con saña el varilarguero a buscarlo desde las tablas citándole, entrando y saliendo en varias ocasiones el burel, sin hacer caso alguno de las órdenes de su matador y totalmente obsesionado con reventar al toro a puyazos, como si ahormar al toro que no se emplea consistiese solo en hacerle boquetes, y sin la pericia y oficio que requiere el saber tapar la salida para que se ahormen empujando estos mansos encastados que no se emplean en la pelea, pues podrá decir el piquero que él aguanta bronca y multa con tal de no dejarlo a su matador sin picar, pero lo dejó sin ahormar, que es el objetivo final de picarlo además de que pueda verse la bravura del toro. Ya con el picador más calmado lograron entre del Pilar y Sánchez Vara que obedeciese y regresase a contraquerencia, entre una bronca espectacular y bien merecida, pues lo realizado fue una vergüenza total, digna de calabozo. Allí tomo dos puyazos de largo, sin tapar salida para que empujase, agarrándose trasero y arreando estopa sin miramientos, habiéndose visto entretanto los pies que tenía haciendo hilo y lo fiero de su embestida, teniendo que tirarse de cabeza al callejón el peón de brega, llegando muy apurado al cerrarlo en un burladero. Ya en banderillas carreras y saltos al callejón, pues el toro impone verdadero terror, tratando de resolver la papeleta a la media vuelta o de una en una, optando el palco por cambiar con dos palos tras varias pasadas, ante la falta de lucimiento y el peligro evidente. Antes incluso de pegar el primer muletazo, ya se ovacionó al diestro toledano por decidirse a ir hacia semejante y pavorosa fiera; y la actuación tuvo mucho mérito, pues se pusó a intentarlo logrando incluso algún pasaje, que por mínimo que fue, llegó a los tendidos como si del mejor muletazo se tratase. Todo lo que ante Ruiseñor se hizo tuvo una importancia tremenda, pues tuvo a la plaza en vilo. Tras probarlo e intentarlo incansable por ambos pitones y entre la cantidad de sustos, pues en todos le buscó con brusquedad, mató de una estocada muy tendida sin haber terminado a mi entender de machetearlo de pitón a pitón para que descolgase, teniendo que descabellar. Manso encastado terrorífico que fue despedido con división y que será dificil de olvidar por la sensación de miedo que me llegó, a pesar de estar en el tendido. El joven espada fue sacado a saludar, recogiendo una ovación fuerte, disponiéndose a dar una vuela al ruedo que no me hubiese molestado, pero que tuvo que interrumpir por las protestas.

Rubén Sánchez

Interesantes novillos del Raso de Portillo y un dispuesto Maxime Solera

Con quince minutos de retraso dio inicio la novillada de la feria ceretana, pues debido al atasco que se forma en la carretera de acceso al pueblo, uno de los actuantes, Garcia Navarrete, sufrió retraso. Amenizó la Cobla con sardanas antes de entonar Els Segadors y tras el paseillo se escuchó la primera ovación al sacar un aficionado una pancarta que rezaba "Catalunya es Taurina".

Se anunciaba una novillada del Raso del Portillo, que en general mostró mansedumbre y un buen nivel de casta teniendo sus matices, dando para analizar y por tanto creando interés.

Tablero fue el lidiado en primer lugar y no dudó en hacer honor a su nombre reventando con ímpetu uno de los tableros de los burladeros. Apretó a los adentros en el recibo, saliendo algo desentendido tras el remate, buscando las tablas. Hizo hilo al tratar de dejarlo en suerte tanto el novillero como su lidiador, tomando finalmente un puyazo delantero en el que echó la cara alta e hizo sonar el estribo, saliendo suelto. Para la segunda vara se le colocó más allá del tercio contrario, tardeando el astado pese al buen hacer del jinete. Acudió finalmente al paso, medio trotando finalmente y se le picó en buen sitio, cabeceando sin emplearse el burel. Tomó una tercera tras tardear, saliendo a buscarlo el picador, sin destacar la pelea pero viéndose hacer bien las cosas desde la montura. En banderillas tuvo que saludar una ocasión más Fernando Sánchez, que citó andando y clavó en la cara saliendo con toreria. La faena de muleta tuvo poca historia, la embestida no humilladora, echando la cara alta y siempre reservándose se juntó con la poca voluntad de Mario Palacios que se limitó a acompañar a media altura, sin tratar de someterlo y mandar sobre él. Mató de media estocada atravesada tras un pinchazo, soltando la muleta. Ovación para el astado a su casta, pues aunque manseó vendió cara su vida. Silencio para el espada.

Por segundo salió Zahorí, que humilló en el recibo capotero de Garcia Navarrete, haciendo también astillas en los burladeros, antes de tomar dos varas, a las que tardó en acudir y en las que empujó con la cara a media altura, aunque con poder en ambas. La segunda se fue trasera y tapó Francisco Plazas la salida, escuchando bronca. Pidió el coletudo que se cambiase el tercio, aunque visto el comportamiento hubiese estado bien ver la pelea en una tercera. En banderillas destacó Fernando Téllez ante la prontitud del astado, que cortó e hizo hilo, siempre fijo. Con la muleta vimos un buen recital de suavidad y temple, tratando de llevar una embestida también templada y suave del astado pero de muy corto viaje, faltándole final. Estocada tras tres pinchazos. Ovación en el arrastre y silencio.

Maxime Solera recibió a portagayola a Tabanero, que mostró cosas muy buenas en el recibo, humillando y siguiendo los vuelos con codicia, así como en las tres entradas al caballo en las que estuvo desafortunado Pepe Aguado, señalando trasero y caído en dos de ellas, tapando además la salida, a un morlaco que tardeó pero cumplió sin más en la pelea. En banderillas cambió, se fue orientando hasta llegar a la muleta sabiendo perfectamente donde estaba la muleta y donde estaba el torero, tratando con esfuerzo de tirar de él sin recompensa el francés, pues el astado solo le buscaba en cada una de sus acometidas. Lo peor de todo es que el animal buscó, teniendo peligro, pero sin fiereza, con cierta sosería, aunque afortunadamente al ser una de las pocas plazas con un plúbico mayoritariamente compuesto por aficionados, se supo ver el peligro que había y reconocer la labor intentándolo. Estocada bien ejecutada, algo tendida. Descabelló. Silencio para el diestro y palmas en el arrastre.

Palurdo fue el lidiado en cuarto lugar, cárdeno de capa y muy rematado, cuajado de carnes y con seriedad. Clavó las puntas en tablas y en varas tomó tres puyazos fuertes, tardeando y buscando su distancia, incluso frenándose ante caballo, buscando alguna excusa para no terminar de ir, como la posibilidad de que algún capote se moviese a su derecha; teniendo que avanzar el jinete a buscarlo, sin que la pelea fuese a mejor, llegando a repucharse en la tercera. Bien con las frías de nuevo Fernando Sánchez. Al inicio de faena, el cornúpeta tiró un gañafón con el pitón derecho que estuvo a punto de coger al novillero, pasando a estar a partir de entonces más desconfiado y a la defensiva, pese a que por el pitón izquierdo toma por abajo la muleta. Pero hacía falta mucha firmeza para aguantar y tragar en el sitio citar con el vuelo por abajo y llevar la embestida toreada, sabiendo además que podía sorprender, de modo que estando ya un tanto descompuesto optó por abreviar y mató de media caida. Ovación en el arrastre y silencio.

Ulano se llamaba el quinto, todo un señor en trapío y muy bien armado, astifino. Golpeó contra la barrera en su afán por rematar y deformó varios tablones, antes de que Daniel Garcia lo recibiese aseado, saliendo con él a los medios. Tomó el astado tres varas tardeando y buscando excusas para no ir. En la tercera se le pegó un buen puyazo aunque se le tapó la salida. En cuanto a su pelea reseñar que hizo sonar el estribo, sin fijeza.  Complicado fue para el segundo tercio, haciendo hilo y cortando, pasando muchos apuros los hombres de plata, todo ello sumado a una mala brega. Ya en la muleta la embestida avisó de que no permitía fallos y Garcia Navarrete estuvo de nuevo templado aunque evidenciando falta de oficio. Logró tirar del morlaco con suavidad y sin dejar que le enganchase la muleta, pero un descuido al perderle la cara tras una tanda acudiendo hacia tablas hizo que el astado acometiese sin que pudiese ni burlar la embestida ni tan siquiera defenderse, teniendo una brutal y fea cogida, llegando a voltearle de nuevo una vez había caído al albero y volteando asimismo al lidiador que había salido al quite. Fue conducido a la enfermeria y Mario Palacios despachó de estocada baja. Fuerte ovación para el astado y silencio.

Maxime Solera tenía claro que no se podía escapar la mañana sin triunfar y de nuevo se fue a chiqueros a recibir con larga de rodillas, saltándole el utrero, que no obedeció al capote sino que salvó el obstáculo. Disfrutamos de un gran tercio de varas por parte de Gabin Rehabi, con cuatro varas de menos a más distancia en las que toreó muy bien a caballo, citando y provocando, fijando en cada momento al animal con la voz, el estribo o incluso moviendo la vara de picar. Señaló en muy buen sitio las tres primeras, algo trasera la cuarta, por poner un pero, ya que estuvo practicamente impeclable, siendo una lástima que el astado tardease, pues luego en la pelea sí que empujó en la primera y se dejó pegar en las demás. Con los rehiletes andaron resolutivos, viéndose en la brega que echaba la cara alta por el derecho, quedándose corto, teniendo mejor condición por el izquierdo. Con la muleta pudimos ver a un espada valiente y dispuesto, con ganas y actitud de querer mandar y de cuajar al novillo, que seguía la muleta por bajo cuando se le llevó bien. Hubo ligazón en varias tandas, conectando rápidamente con el tendido, que valoró la disposición. La embestida cambió llendo a menos el astado tras una fuerte cogida al diestro, fea voltereta de la que salió sin consecuencias aunque a primera vista parecía muy dificil escaparse. Se dispuso a matarlo tras haber conectado con el público y la espada entro muy despacito, marcando bien los tiempos en la ejecución de la suerte, pero se fue baja, perdiendo por ello una oreja bien ganada. El utrero fue premiado con una quizá un tanto excesiva vuelta al ruedo, al igual que el espada, que sacó a su picador a saludar con él, en un bonito gesto. Finalizada la novillada también el Mayoral saludó una ovación, quizá excesiva; y Gabin Rehabí salió a los medios con el caballo con el que había realizado un buen tercio de varas en este sexto, un caballo ligero que toreó mostrando su buena doma.

Rubén Sánchez.

viernes, 14 de julio de 2017

Chacón y Yonnet entre el naufragio miureño

Con lleno en los tendidos ceretanos abrió la tarde tras un respetuoso minuto de silencio en memoria de Iván Fandiño. Se anunciaban seis toros de Miura y se dio aviso mediante megafonía antes de salir el primero informando de que pese a estar los toros defectuosos de pitones, l' ADAC decidió lidiar completa la corrida, que efectivamente estuvo vergonzosa en cuanto a las puntas. Buena disposición de Paulita y Chacón, mala tarde de Pepe Moral.

Amarguito tenía por nombre el primero, negro de capa y con los pitones escobillados. Salió frenándose en un buen recibo de capa de Paulita. Tomó un primer puyazo algo trasero al que acudió pronto y en el que cumplió. Más se empleó en el segundo, acudiendo al trote desde los medios. Octavio Chacón lo abrió un poco más para un tercera, que se le señaló delantera y a la que acudió con prontitud, en la que se dejó pegar. En banderillas cortó y se dolió, esperando y midiendo hacia contraquerencia, buscando los adentros en la zona de chiqueros. Buen par del tercero, de poder a poder cuadrando en la misma cara y saliendo airoso. Inició el aragonés su faena por abajo sometiéndolo en tablas, saliendo después a los medios, muy dispuesto ante una embestida brusca y sin recorrido, soltando fuertes gañafones. A base de tesón logró por el derecho sacarle medio muletacito, llegando por el peligro la emoción a los tendidos, que valoraron su labor y esfuerzo. Remató con varios muletazos genuflexo por bajo y adornos como el molinete, antes de recetar una gran estocada, ligeramente contraria, de efecto fulminante. Recibió una ovación cerrada, siendo también aplaudido el burel en el arrastre.

Lanudo fue el lidiado en segundo lugar, cárdeno de capa y de gran remate y trapío, siendo ovacionado de salida. Remató con insistencia y fiereza en cuantos burladeros a los que llegó, haciendo astillas y zarandeando el tablón que portaba y el hierro y la antigüedad de su divisa. Octavio Chacón lo recibió templado y buscando enseñarle a embestir a la par que lo paraba, logrando salir a los medios con él tras irle sacando de tablas muy tapado con el capote. Tomó una primera vara larga en duración, pues tardaron en ir a sacarlo, algo trasera, en la que cumplió el morlaco. A la segunda se arrancó con presteza desde más allá de los medios, vara ante la que se emplea, bien cogido el puyazo. Cambió el tercio el espada accediendo el palco inexplicablemente sin que se viese el comportamiento en una tercera entrada. En el segundo tercio tuvo una embestida rebrincada, tirando la cara alta en los embroques. La faena de muleta parecía dificil que pudiese llegar a extenderse tanto, pues de inicio mostró la embestida no tener recorrido y sí sentido buscando al torero, estando a punto de coger a Octavio Chacón. Pero a base de torear sobre las piernas consiguió que el astado siguiese con un viaje muy corto el vuelo de su muleta, conectando con la afición, que entre sustos y vítores a los adornos con que se gustó en el trasteo vivió su faena. Despachó de estocada bien ejecutada pero que se fue caída de colocación, teniendo que descabellar, escuchando un aviso. Palmas en el arrastre para este encastado, complicado y fiero Lanudo, saludando una ovación el diestro.

En cuarto lugar se lidió Listonero, cárdeno alunarado y muy escobillado de pitones que además arrastraba los cuartos traseros, provocando las protestas de los aficionados. Tras algunos lances buenos en el recibo de Paulita, tomó el astado con prontitud una primera vara en la que apretó con poder empujando al caballo contra las tablas. Tomó una segunda desde los medios de en la que se dejó pegar, no siendo atendidas las protestas a su devolución. Iván García destacó con las frías antes de que Paulita iniciase su faena por bajo, continuando con la diestra aprovechando la inercia de su pronta arrancada a la distancia, ligando varias tandas con limpieza y componiendo la figura aunque siempre despegado y perfilero. El astado se paró pronto, muy a menos, empezando a defenderse y el baturro insistió sin lograr trasmisión con los tendidos, despachando de media caída tras pinchazo, teniendo que descabellar. Pitos para el miureño y silencio para Paulita.

El quinto fue devuelto, se armó bronca por lo escobillado de sus pitones, los tenía destrozados, pues invalidez no presentó, aunque blandease un poco, siendo la primera vez que presencio la devolución por falta de integridad de astas en la presentación. Con el sobrero se vivió una situación calamitosa y lamentable, absolutamente vergonzosa. El astado de Yonnet, de preciosa lámina, se reventó rematando en uno de los burladeros, tras haber rematado con fuerza en dos ocasiones anteriores, pero sesgado. En esta otra se le citó cuando acudía frontalmente, desplomándose y partiéndose de cepa el pitón izquierdo. Pese a ello el palco no accedía a sacar el pañuelo verde, mientras que si lo hizo con el toro titular por lo escobillado, llegando a entrar el astado al caballo con el pitón colgando; vamos para hacerse antitaurino en un instante. Gritos de indignación entre el público, rebelado contra la presidencia, que tuvo que acceder y devolverlo a los corrales, siendo inexplicable que tardase tanto en hacerlo. Tranquilito num. 11 de Yonnet fue el segundo sobrero, el quinto tris. De buena estampa y trapío, con mucho remate, aunque sin la trasmisión de la encastada embestida de su hermano anterior. Lo dejó Chacón practicamente en chiqueros ¡en la primera entrada! Todo un sinsentido. Aún así el astado acudió tras encontrar su distancia, al galope y con todo, a tomar un puyazo en buen sitio, en el que se dejó pegar tras cumplir. Para la segunda lo dejó en los medios, tomando un puyazo trasero en el que se dejó pegar, cumpliendo con más poder en el tercer encuentro, al que tardeó, desde menor distancia. Esperó a los rehileteros, algo aplomado, destacando Miguel Martín, antes de iniciar Chacón su faena en tablas, teniendo que llegarle mucho para que arrancase, sorprendiendo la reacción de un burel que parecía aplomado pero que repitió con codicia siguiendo la muleta incansable, queriéndola coger humillador y con nobleza. El gaditano le cogió bien el aire y lo llevó con largura con la diestra, ligando tandas de cuatro y cinco muletazos que conectaron con los tendidos. Una vez fuera de tablas y probado el izquierdo, el morlaco continuó embistiendo aunque con menor intensidad, teniendo que acortar distancias. Remató una faena de mérito con manoletinas muy ajustadas, tirándose de frente y por derecho a matar de verdad, teniendo que entrar en dos ocasiones porque se dobló el estoque en la primera, dejando una buena estocada en la segunda. Oreja bien ganada tras la encastada muerte del de Yonnet, un toro de buena nota en la muleta y encastado, que fue despedido con una fuerte ovación.

Puso el broche a la tarde Serón, un toro bien rematado y acapachado de pitones, bajo de presentación por delante. Remató en tablas de salida, apretó con la cara alta en el primer puyazo y acudió pronto a un segundo en el que se dejó pegar saliendo suelto y además blandeando. Se repuchó de la tercera entrada, a la que había arrancado con presteza. Cortó e hizo hilo, con muchas complicaciones para los rehileteros, que tampoco tiraron de mayor recurso que pasar e intentar tirar uno de los garapullos, a ver si con suerte quedaba prendido, en un alarde de falta de oficio. Se arrebató el lidiador y logró dejar un buen par reunido cuadrando en la cara, aunque fuese un poco a sobaquillo. La faena de muleta fue a menos y no terminó de despegar. Ninguna de las dos partes puso demasiado empeño. El astado por su soseria y el diestro por sus precauciones y cites perfileros a base de pisotón. Pinchó y dejó una estocada levemente caída y tendida, poniendo fin a una actuación muy mediocre del diestro sevillano, pues es capaz de mucho más. Leves pitos para este manso, descastado y a menos. Silenciada la labor del coletudo.

Rubén Sánchez.

domingo, 18 de junio de 2017

La tarde no despegó con el trago aún en la garganta.

Finalizado San Isidro y los festejos posteriores fuera de abono, ya sin el ambiente de lleno, aunque aún con una buena entrada, se ha celebrado hoy domingo 18 de Junio una novillada que premió a los destacados en los festejos anteriores. El ambiente estaba enrarecido, marcado por el repentino e inesperado fallecimiento del diestro Iván Fandiño por una cornada ayer en Aire Sur L'Adour. Antes del paseíllo se anunció un minuto de silencio en su memoria, rememorando su trayectoria en la Monumental de Las Ventas, además de una buena medida para que el minuto realmente sea minuto, siendo la presidencia la que con el pañuelo lo regulase.

Sin música se inició el paseillo, destocados los actuantes en señal de duelo, hasta que llegados los espadas a la barrera se inició el silencioso y sentido minuto. Se acompañó con una pancarta que lució desde el 7: " Iván Fandino siempre en el recuerdo del aficionado " acompañada de un crespón. Gran detalle de la banda de música iniciando muy lenta y sobriamente los sones de "La Gracia de Dios" al finalizar el estremecedor minuto, dejando a un lado el habitual "España Cañí" del paseíllo, más alegre, sustituyéndolo por ese otro pasodoble, con un inicio también alegre aunque algo más sobrio; que llevándolo tan despacio como lo iniciaron, apesadumbrados, tuvo sones que evocaron marcha de duelo. Mi enhorabuena por ello.

Se anunciaba una novillada de José Luis Marca, que finalmente lidió cuatro utreros, siendo el quinto y sexto de El Cortijillo. La presentación fue muy desigual, contrastando el abecerrado segundo con el carbonero que hizo tercero, con cuajo de toro. Tuvieron los de Marca posibilidades muleteras, frente a los sosos y descastados mansos de la familia Lozano.

Amante abrió la tarde, un jabonero que salió distraído de los lances de recibo que le recetó Ángel Jiménez, saliendo con él hasta los medios. Tras costar ser fijado ante el caballo, derribó en su afán por buscar salida mientras se le pegó un puyazo trasero. En la segunda entrada cumplió, rectificando a bien la vara trasera inicialmente agarrada. Llegó a banderillas distraído y tardo, aunque con alegría en su embestida cuando arrancaba. Inició Ángel Jiménez su faena ligando varias tandas con la diestra, tras haber brindado su labor, en un momento muy emotivo a Iván Fandiño. Por el derecho el astado humilló, siguiendo la muleta con nobleza y un buen punto de trasmisión, repitiendo aunque levantando la cara al final del muletazo. Mejor fue por el izquierdo, con mayor recorrido y colocando la cara para el siguiente. Lo mejor de la labor del novillero vino al final, enfrontilado con la zurda, logrando varios naturales de trazo redondo y con ajuste, tras haber ligado las tandas anteriormente pero sin terminar de fajarse las embestidas, algo despegado. Remató con unos ayudados por alto muy toreros, antes de pasaportar de media estocada tendida, en buen sitio, quizá algo trasera. Palmas en el arrastre para el novillo que aunque manso, tuvo trasmisión y codicia en la muleta. Ovación para Ángel Jiménez que hizo ademán de dar la vuelta al ruedo, sin que el público le diese el visto bueno, optando el diestro por taparse.

Aguaclara II fue el jugado en segundo lugar, jabonero de capa y escaso de presencia, salió con más fijeza en los lances de recibo de Ángel Sánchez. Apretó en una buena primera vara, mientras que salió suelto de la segunda, trasera y algo caída que le recetaron. Colombo quitó por chicuelinas, rematando soltando capa, con toreria mirando al tendido. En banderillas pudo verse una embestida muy pronta y alegre, con trasmisión y muchos pies, destacando una buena brega de Fernando Téllez y dos buenos pares de Iván Garcia, especialmente el que cerró tercio. Inició Ángel Sánchez su faena por bajo al hilo de tablas, con el astado repitiendo y exigiendo desde un principio, siempre queriendo muleta, codicioso y queriéndola siempre coger, por ambos pitones y humillando. El diestro estuvo muy dispuesto, aunque no terminó de templarlo, sucediéndose enganchones a lo largo de su labor. Labor en la que hubo ligazón y entrega en un ajustado final por manoletinas, antes de que despacháse de media caída. Ovación para el burel en su arrastre y palmas para el novillero colmenareño.

Iluminado se llamaba el tercero, todo un torete, un novillo con el cuajo que debe lidiarse en Madrid, manteniendo un equilibrio por delante. Carbonero de capa, salió con pies y fue recibido por Jesús Enrique Colombo con una larga cambiada de rodillas, rematando tras salir con él a los medios. En varas fue el venezolano trastabillado al ir a dejarlo en suerte, bregando después con eficacia y buen hacer Marco Galán. Tomó dos puyazos caídos, arrancándose con alegría de media distancia al segundo. Banderilleó con variedad y exposición el venezolano, mostrando el astado su condición de querer los adentros. Tras los buenos pares cuadrando en la cara, inició su faena más allá del tercio, arrancando con alegria y prontitud el astado, que rápidamente se paró, tardeando a los cites, pues no era su terreno. Tras la segunda tanda lo cerró a las rayas, donde respondió algo mejor pero igualmente aplomado, buscando las embestidas a base de acortar distancias, por el pitón izquierdo. Abrevió tras intentarlo y terminó con él cornúpeta de una buena estocada.

Manso y huído fue el cuarto, de nombre Aguaclara I, fue picado en el caballo de puerta, tomando una vara larga y caída en la que se defendió con la cara alta, haciendo lo mismo en la segunda, en contraquerencia, donde se le dio un pelín trasero. Llegó a banderillas doliéndose y apretando a los adentros, antes de que Ángel Jiménez lo sacase a los medios para iniciar su faena con la diestra, ligando una primera tanda. Le dio distancia para le segunda, teniendo que acortarla para que el morito arrancáse. Se acopló en el tercio, en terreno de contraquerencia, llevándole muy mandado al natural y también con la diestra, aunque sin llegar a ajustarse, siempre despegado y con el compás muy abierto. Aún así mostró saber y poder pensar en cara, llevándolo muy tapado pese a que el astado se abría hacia tablas en los muletazos, dejándole siempre muleta en la cara. Remató genuflexo con doblones a los que dio salida por alto, antes de dejar una buena estocada tras un pinchazo. Supo sacar al manso todo lo que tenía, con mando y disposición. Silencio en el arrastre para este cuarto, manso con movilidad y humillación, respondiendo con codicia cuando se le pudo. Ovación con saludos para Ángel Jiménez.

El penúltimo fue Musiquero, con el hierro de El Cortijillo, castaño chorreado y listón, salió abanto y tuvo que tomar las dos varas en la querencia, en el caballo que guardaba la puerta, tras  mucho intentarlo con el caballo de turno. En banderillas tardo y a arreones, haciendo hilo solo hacia las tablas de querencia. Tuvo el coletudo que centrar su labor en las tablas del cuatro tras un primer muletazo en la zona de matadores del que el burel salió arreado hacia la otra punta. Allí logró a base de dejarle la muleta retrasada y de tirar de él, ligar varias tandas por ambos pitones, ante una embestida descastada y sin entrega, aunque humilladora, pero que fue a menos. Puso fin con una estocada algo trasera, saludando una ovación. Silencio en el arrastre para el morlaco, manso, descastado y a menos.

Cerró la tarde Rompelindes, bajo y con poca cara, que salió algo dormido de chiqueros, midiendo antes de tranquear hacia los cites. Se frenó y le costó desplazarse, saliendo de najas en una primera toma de contacto con el caballo a la que acudió a relance. Costó picarlo por su mansedumbre, quedándose algo crudo. Se empleó a arreones en banderillas, desbordando al espada, que tuvo que pasar en varias ocasiones. Inició la faena muletera por bajo en tablas del cuatro, llevándolo obligado. Continuó en terreno opuesto con la diestra, ligando las tandas a una embestida muy sosa y que fue a menos, acortando su recorrido. Finalizó doblándose, perdiendo la muleta, antes de estoquear en buen sitio. Manso descastado y soso que fue silenciado en el arrastre. Se le valoró la estocada y la disposición con una oreja un tanto excesiva.

Rubén Sánchez.

domingo, 11 de junio de 2017

Ni presentación ni bravura, ni tan solo casta y poder tuvieron los miuras

Lleno en Las Ventas para cerrar la Feria de San Isidro. Se anunció, en el 175 aniversario de la divisa, un encierro de Miura; anunciándose además el torero de la familia, Dávila Miura como gesto a conmemorar la efeméride. Curiosidad fue que finalmente no diese muerte a ningún toro de la divisa de su casa, siendo su lote devuelto por invalidez. El encierro además de faltarle en general las fuerzas y la casta, mostrando mansedumbre y poco celo; le faltó la expresión, la seriedad que debe tener un toro, saliendo varios anovillados y lavados de cara, evidenciando que este encaste por su morfología debe presentar reses con edad, y no de cuatro años cumplidos. O al menos si son cuatreños han de venir los más adelantados, algo harto dificil sabiendo que la solicitada divisa ha de cumplir con sus compromisos habituales en Pamplona y Francia, teniendo este año además que presentar dos encierros en Madrid, que en caso de no tenerlos, hubiese sido mejor que el ganadero se limitase a lo que puede presentar; aunque es probable que ante la insistencia de la empresa y con el visto bueno de los veedores, los criadores aceptasen. El mejor resumen para el juego de la corrida es simplemente indicar que los mejores de la tarde fueron los dos sobreros.

Abrió plaza Laneto, protestado no ya por lo agalgado sino por su falta de expresión, más bien lavado de cara. Lo paró muy bien Rafaelillo, genuflexo, mientras el astado metió la cabeza con suavidad, rematando con una buena media. Tomó la primera vara al relance, donde se le pegó caído una vara fuerte y se le tapó la salida, mientras se dejó pegar. Acudió pronto a la segunda vara, de la que salió suelto sin que apenas se le señalase. Quitó Dávila Miura en unas verónicas en las que el astado evidenció soseria. En banderillas escarbó y se dolió, agarrado al piso y pendiente de los cites. Inició por alto su faena el murciano, saliendo al tercio, donde se gustó sin ajuste alguno ante una embestida noble y sosa por el derecho, algo más compleja aunque no mucho por el izquierdo, por el que se revolvió rápido, teniendo que llevarlo más mandado tirando de él. Remató con la diestra, de nuevo despegado, con el astado saliendo ya a media altura del muletazo. Despachó de media estocada en buen sitio, fallando con el descabello mientras se tragó la muerte aguantando el cárdeno. Pitos en el arrastre para este ejemplar, descastado, soso y noblote; silenciado el espada.

Africano lució por nombre el segundo, que blandeó en el recibo capotero de Dávila Miura, perdiendo las manos al ser colocado para la primera vara, de la que se fue de najas. Se le pegó en buen sitio en la segunda entrada en la que se empleó, entrando una tercera en la que se le señalo trasero, saliendo suelto, blandeando,  siendo fuertemente protestado hasta que se desplomó en banderillas, viéndose obligado el palco a sacar el pañuelo verde, tras aguantar más de lo que debió aguantar en vista de la invalidez.

Se lidió en su lugar Iluminado, marcado con el hierro de Buenavista, que salió buscando pasto en el albero, sin acometer. No tuvo las dificultades habituales de los toros que suelen hacer eso de salida, dejándose torear sin hacer extraños en terreno de contraquerencia. Se fue a relance a la primera vara fuerte que tomó, en la que el astado se empleó, costando sacarlo, al igual que en la segunda, en la que cumplió empujando con riñones mientras se le aplicó un castigo fuerte en mal sitio, trasero. Muy mal el diestro colocando el toro en el caballo, siempre dejándolo ir suelto, sin recortarlo para dejarlo fijado. En el segundo tercio el astado estuvo muy parado, dejando un buen par Miguel Martín. Inició Dávila Miura su faena por el derecho, algo acelerado y descolocado. Lo mismo le ocurrió por el izquierdo, un tanto atropellado. La embestida tenía condiciones para ser más aprovechable, arrancándose con prontitud, un punto violenta en el embroque, pudiendo tener entidad y trasmisión lo que se lograse ante ella. El coletudo no terminó de llevarla obligada y con ajuste en ningún momento, despachando tras abreviar de estocada caída tras pinchazo. Fue ovacionado el astado en el arrastre, a buen criterio a mi entender, por su bravura en varas y condiciones en la muleta. Pitos leves para el espada.

Zahonero se jugó en tercer lugar, con expresión aún de novillo, siendo protestado por ello. En varas se le dio poco y muy caído, cabeceando y echando la cara alta en el peto, perdiendo las manos en varias ocasiones, llegando con invalidez a banderillas, donde cortó e hizo hilo entre una fuerte protesta exigiendo su devolución. Inició su faena Rubén Pinar por alto, sin apretarle, tratando de ponerse por el derecho entre la soseria de una embestida rebrincada y a media altura, aunque siempre despegado y con precauciones. Abrevió y despachó de estocada delantera y desprendida tras pinchar en dos ocasiones. Silencio para ambos con pitos de fondo en el arrastre de este descastado e inválido tercero.

Torrijo hizo cuarto, un toro de cuajo y hechuras con un toque de redondez santacolomeña, totalmente fuera del tipo habitual de la ganaderia, que salió con pies, repitiendo en los buenos lances con que le recibió Rafaelillo: farol de rodillas y verónicas genuflexo, rematando con media y revolera. En las entradas al caballo se le picó caído, saliendo suelto tras llegar al peto con la cara alta, aquerenciándose en el burladero de matadores tras salir suelto de la tercera. Llegó al segundo tercio rebrincado y trotón, sin lucimiento con las frías por parte de los de plata, pues fue dificil cuadrar entre los saltos que pegaba. Inició su faena en el tercio por el derecho, a una embestida a media altura que no tenía codicia alguna por la muleta, pasando sin más, a distancia del cuerpo del murciano, que tomó sus ventajas. A media que avanzó el trasteo el burel fue tomando con algo más de fijeza el engaño pero igualmente sin celo por él, hasta que al perderle la cara al salir de un remate, le pegó un pitonazo en el muslo. Continuó tras mirarse y quitarse la chaquetilla por el pitón derecho, con una embestida ya muy corta y orientada, doblándose con él antes de pasaportarlo de media estocada caída y atravesada. Previamente se desplomó el flojo astado, manso y descastado que fue pitado en el arrastre; saludando una ovación entre división el coletudo, por su esfuerzo aguantando tras el percance.

Listonero, alto de agujas pero sin la expresión de seriedad exigida, salió con pocos pies y no tuvo celo por tomar los lances de recibo, saliendo desentendido y buscando tablas. Se desplomó al entrar a la primera vara, donde se le señaló delantero y se le dio trasero una vez el astado se incorporó. Echó la cara alta y de nuevo desplome al salir del peto, siendo devuelto.

Le sustituyó Nauseabundo, de El Ventorrillo, un cornúpeta muy cuajado y que salió con pies mientras entre dudas y evidenciando la lógica falta de facultades, mientras lo recibió, corriendo para atrás Dávila Miura. En varas cumplió y empujó, metiendo riñones y acudiendo con prontitud, cayendo en buen sitio los dos puyazos, llegando el astado con fijeza y prontitud a banderillas, viéndose un buen par de Vicente Varela. Brindó al público el diestro antes de iniciar un trasteo en tablas por bajo, obligándole y con firmeza, suavidad e imprimiéndoles gusto. Le cogió el aire por el derecho, llevándolo templado en una primera buena tanda, a una embestida templada, noble y codiciosa, a la par que humilladora. Continuó dando distancia pero más despegado, peor colocado y siempre despiendo fuera el trazo del muletazo, dejando sin cuajar un buen toro para el torero y con trasmisión suficiente. No llegó a calar ni con la zurda ni cuando cogió la diestra al natural, matando de dos medias estocadas saliéndose de la suerte al tirarse. Saludo una ovación mientras media plaza le pitaba, sin tener la vergüenza torera de taparse y saludar desde el callejón los aplausos de parte del público de sombra. Ovación para el buen astado en el arrastre.

Cerró la tarde Escogido, impresentable por su cara acucharada aunque con cuajo y seriedad en la expresión, esta si, de toro. Pese a ser cuatreño, en seriedad era de los adelantados, pero sus pitones no tan propios de lidiarse en Madrid. Tras sacarlo a los medios Pinar con el capote, tomó el astado dos varas caídas en las que se empleó empujando con fijeza y riñones, costando sacarlo; pero blandeando al salir del peto, desantando la protesta, que no fue atendida. En banderillas fue rebrincado y se dolió, cabeceando en su embestida, frenándose. Lo mismo hizo en la muleta, teniendo poca lidia para hacerle, por su falta de poder y su nula codicia ni celo por acometer. Abrevió, agradeciéndole el público la brevedad, al diestro albaceteño, que pasaportó de estocada en buen sitio, teniendo que descabellar. Pitos para este manso cambiante, pues cumplió en varas siendo luego descastado y desentendiéndose en la muleta. Silencio para el coletudo.

Al finalizar cayeron almohadillas al ruedo, algo que distó mucho del inició, cuando se ovacionó a Dávila Miura en agradecimiento a su gesto, algo que denota que la plaza, aunque con ganas y positividad a la vista del cartel, juzgó a posteriori lo acontecido con exigencia.

Rubén Sánchez

viernes, 9 de junio de 2017

Descastados Adolfos

Inició la trigésima de San Isidro guardándose un minuto de silencio en memoria de Ignacio Echevarria, Se anunció y lidió un encierro muy bien presentado de Adolfo Martín, con ejemplares muy cuajados y de gran serieda por delante, aunque sin ser destartalados, como en anteriores ocasiones. Su juego fue descastado en general, a excepción del sexto, trasmitiendo poco y muy parados.

En primer lugar se jugó Comadrón, un cárdeno oscuro muy largo y serio por delante, que se coló buscando en la primera toma de contacto con las telas de Antonio Ferrera, partiéndole la taleguilla. Se repuso rápido el pacense, logrando a continuación lidiarlo ganando terreno, rematando con gusto en la media verónica genuflexa. En la primera vara, que el astado tomó, en corto, cumplió empujando sobre u  pitón mientras se le recetaba una vara trasera que fue bien rectificada. Ferrera lo sacó del peto quitando por chicuelinas, rematando con un recorte para dejarlo a tomar la segunda. Volvió la cara al caballo en el cite, buscando capotes antes de tomarla tras ser puesto de nuevo, saliendo suelto después de no haberse empleado. En el segundo tercio aprovecharon su prontitud los dos matadores, que compartieron tercio, citando desde los medios mientras se aquerenció el burel en el burladero de matadores. Cerró el extremeño con las frías con un par de dentro a fuera, antes de coger la muleta para iniciar el trasteo saliendo a los medios pasándolo por bajo. Allí tomó la zurda, donde trató de sobarlo y llevarlo para irle alargando el viaje a una embestida que se quedaba corta y que echaba la cara alta, revolviéndose para el siguiente algo tobillero. Aguantó parones y escapó cuando le buscó en una ocasión, tirando de valor y con firmeza sin que sus esfuerzos lograsen que siguiese la muleta. Despachó de estocada trasera tras pinchar y pegarle varios por bajo. Silenciado en el arrastre este primero, soso y con peligro, sin codicia por emplearse en la pelea y escaso de casta. Silencio también para su lidiador.

En segundo lugar correspondió Buscador, un toro más recortado y bajo, algo falto de cuello, pero que humilló en los primeros lances de Juan Bautista, revolviéndose presto antes de que lo desarmase. Puchano se agarró bien en la primera vara, delantero y arriba, en la que el astado romaneó con poder sobre un pitón, no dejando Bautista que se luciese en la segunda, a la que acudió pronto pero de corta distancia, cumpliendo en esta segunda vara fuerte en buen sitio, de la que salió suelto. Llegó al segundo tercio con prontitud a los cites, cortando por el derecho y mostrando una buena condición en la buena brega de Rafael González. En el tercio final la embestida fue noble aunque exigente, humillando y repitiendo, revolviéndose para el siguiente y sin mucha codicia ni trasmisión; pero aprovechable si le hubiese puesto gusto, despaciosidad y ajuste el torero, que anduvo muy ventajista y con dudas, además de frío; abreviando para agarrar media estocada atravesada tras tres pinchazos en los que se salió de la suerte. Algunos pitos de fondo entre el silencio tanto para el matador como su oponente, manso y descastado, pero noble y más aprovechable.

Escribano recibió a portagayola a Murcianito, bajo de agujas y bien conformado, con buen cuajo. Se fue cruzado a los lances de capa del sevillano, que le dejó a su aire; sin llevarlo por bajo alargando el viaje, antes de que tomase una primera vara trasera y caída al relance, en la que empujó con fijeza, costando sacarlo. De nuevo corrido a la segunda entrada, en la que se agarró Esquivel delantero, arreándole un buen puyazo en el que cumplió sin más, quitándolo Ferrera del peto, en un detalle de agradecer, pues pocos hay que no manden al peón de brega por el arreón complicado de sobrellevar que suelen pegar los toros en tanto dejan de empujar en el peto. Compartieron el tercio con las frías ambos espadas, sin demasiado lucimiento al cuadrar un poco a toro pasado. El astado se arrancó con prontitud y estuvo fijo en ellos, haciendo hilo a tablas. En la muleta el burel fue soso y tiró la cara alta, tornillazo constante a cada muletazo, optando el coletudo por abreviar tras intentarlo, entre algún que otro arreón. Despachó de estocada muy trasera y caída, a este descastado y soso tercero, que fue pitado en el arrastre. Silencio para Manuel Escribano.

Chaparrito fue el que se jugó en cuarto lugar, que hizo una salida medidora y barbeando tablas, echando las manos por delante y volviendo la cara a los lances de Ferrera en tanto le llevó por donde no quería, buscando las tablas de la puerta de caballos. Tomó una primera vara con prontitud, romaneando y propiciando un tumbo espectacular al coger el caballo por los pechos. Acudió pronto y peleó con poder, metiendo riñones y cara abajo en una segunda vara fuerte en buen sitio. En banderillas fue muy complicado, midiendo y echando la cara alta, evidenciando que le faltaba al menos otro puyazo, apretando hacia chiqueros, costando poder dejar los cuatro palos a la cuadrilla, pues no puso los rehiletes el matador. En la muleta el astado salió desentendido de los muletazos, buscando los chiqueros y las tablas tras iniciar por bajo el pacense. Le puso voluntad en tablas del cinco, donde se paró el astado más engallado en su andanza por los terrenos del ruedo desde la zona de matadores. Allí con valor logró conectar con el público, sacando lo que pudo al natural, tirando y aguantando los parones con el poco recorrido que tenía, lograndó los mejores pasajes en paralelo a tablas, antes de doblarse con él para cuadrarlo. Pinchó arriba y agarró un pinchazo hondo tras otros dos, empeñado en la suerte natural pese a que el astado buscó los adentros. Al sonar el segundo aviso le cambió de suerte y le cazó de un bajonazo infame, teniendo que descabellar. Se arrastró en silencio este manso con peligro y mismo premio para el espada.

En quinto lugar hizo aparición Aviador, que salió abanto y suelto de los lances, blandeando de las manos. En varas tomó una primera a relance, trasera y bien rectificada, aplicándosele castigo fuerte mientras se dejó pegar con la cara abajo, lo mismo que hizo en la segunda, esta vez trasera. Se protestó con fuerza, pero cojeaba sin doblar las manos y aguantó hasta la muleta entre la protesta, pasando por un tercio de banderillas en que anduvieron eficaces frente a la sosería del astado. En la muleta fue muy suavón, con una nota mexicana, embistiendo al paso y con la fuerza muy escasa, dulce sobre todo por el izquierdo, por el que Juan Bautista se puso entre solicitud de abrevio generalizada, sacando muletazos templados pero sin trasmisión ni emoción alguna. Mató de pinchazo hondo en buen sitio, saliéndose de la suerte, siendo silenciada su labor; en tanto se despidió con pitos al burel, manso, descastado y flojo.

Tomatillo cerró la tarde. Fue recibido con algunas palmas a su espectacular trapío por delante. En los lances de capa humilló y se revolvió como los albaserradas, tomando una primera vara en corto, gazapeando, de la que salió suelto. Tardeó un poco a la segunda, en la que se empleó, romaneando; sacándolo Ferrera del peto en un auténtico quite, llevándolo muy templado a la verónica, siendo una lástima que lo desarmase en el remate. Se dolió el morito en banderillas, acudiendo pronto a los cites de Escribano, que clavó en los medios y dos pares en tablas, el último por los adentros sin apenas terreno para poder salir, en un alarde no ya de valor sino de temeridad, teniendo que entrar por la tronera en tanto cuadró; y sin haber podido escapar en caso de no estar justo allí el burladero. Inició faena tratando de pasarlo por bajo, pero el astado le apretó y lo sacó a los medios buscando el diestro escapatoria, mientras se le iba subiendo a las barbas. Allí en los medios su actuación fue un mar de dudas, sin saber por donde meter mano a una embestida muy encastada y exigente. Lo intentó por el izquierdo sin llegar nunca a confiarse, pese a que el astado humilló y siguió la muleta cuando ésta iba a rastra, pidiendo el siguiente con presteza, eso sí. Dudó el diestro y buscó quitarle la muleta de la cara, echándose encima y dejando que enganchase las telas en su afán por que pareciese de una condición peor. Por el derecho lo vio aún menos claro, pese a embestida similar, abreviando y cazándolo con una estocada corta, siendo su labor silenciada e inexplicablemente pitado el astado en su arrastre, pues tuvo casta, cumplió en la segunda vara y fue pronto en banderillas, además de tener una embestida humilladora y exigente en la muleta. Parece ser que el  afán del diestro por enseñar una embestida sin recorrido y con peligro caló en los tendidos.

Rubén Sánchez

miércoles, 7 de junio de 2017

Gran tarde de Rehuelga

Para la vigésimo octava de San Isidro se lidió un encierro muy completo de Rehuelga, remendado por un astado de San Martín, lidiado en primer lugar. Una pena que no pudiese lidiar el encierro completo visto el buen conjunto que tuvo su juego. El ganado y sus condiciones estuvo por encima de la actuación de la terna, que tomó precauciones pese a la nobleza -exigente, eso sí- de los astados.

Acompasado lució por nombre el primero, desentendido en los primeros compases, pasando con la cara alta por los lances de capa y sin celo alguno. Tomó gazapón la primera vara, de la que salió suelto tras quitarse el palo y buscar el costado izquierdo del caballo, mientras los de a pie se apartaron en vez de acudir a sacarlo. El castigo se le recetó fuerte y trasero en las dos entradas, lo que no ayudó a que humillase. En la segunda entrada apenas metió riñones, dejándose pegar fijo, mientras que en banderillas mantuvo algo su gazapeo, esperando y midiendo, cortando, haciendo hilo y sin humillar en la brega. Llegó a la muleta sin celo y con peligro, Robleño inició sacándolo a los medios, donde lo intentó por el derecho, con precauciones mientras veía pasar una embestida a media altura que buscaba puntear las telas a base de gañafones. Una vez le tropezó de un tornillazo fuerte la muleta, optó por probarlo con la zurda, llevando a media altura una embestida un punto más corta de viaje que la del derecho, regresando a este, sin lograr alargar su embestida ni que cogiese celo por la muleta. Pasaportó de estocada arriba atravesada tras dos pinchazos, a este descastado y soso primero de la tarde, silenciado en el arrastre al igual que la labor del espada.

En segundo lugar se jugó Guanaguato, corniapretado y degollado, con expresión de seriedad. Humilló y se revolvió en los lances de recibo, aunque fue aprendiendo a embestir alargando el recorrido en que buscó la tela por abajo, especialmente por el pitón izquierdo. Apretó con riñones en la primera vara que tomó, muy caída, regresando incluso al peto tras haber salido, costando sacarlo mientras cabeceaba. Lo cerró Aguilar para la segunda entrada, sin dejar el madrileño que se luciese el burel, que acudió pronto a tomar un refilonazo, en buen sitio, sin celo en emplearse, saliendo suelto. En el segundo tercio midió y marcó su terreno en los adentros, siempre fijo en quien le citaba, cortando el terreno y dejando ver una buena embestida en la brega, un punto gazapona. La cuadrilla no supo resolver las complicaciones, pasando y sin lograr agarrar los palos uno a uno. Aguilar vio condiciones para la muleta y lo brindó al público, iniciando su faena en los medios, donde el astado acudió pronto. Allí ligó una primera tanda, continuando en series muy largas que no terminó de rematar. Por el izquierdo el burel se revuelve antes, venciéndose, por lo que finalizó su trasteo por el derecho, sin que terminase de entregarse el astado, a base de perderle pasos. Pasaportó Aguilar de estocada tendida y caída tras pinchazo a este segundo, con algo de casta y soso para la muleta, que fue silenciado en el arrastre, al igual que su matador.

Cárdeno bragado, muy cuajado y armado por delante fue el tercero, Perlasnegras de nombre, que fue recibido con aplausos a su estampa. No tuvo mucho celo en los primeros lances, y fue lucido en la primera entrada al caballo, colocado de largo, acudiendo con prontitud el astado a tomar un puyazo muy trasero en el que se empleó. Algo más cerrado acudió al segundo encuentro, también muy alegre y pronto, tomando una vara algo caída pero delantera, en la que cabeceó. Se cambió el tercio sin dejar verlo en una tercera entrada, desatando la lógica protesta. En banderillas fue distraído, cortando mucho por el pitón izquierdo, pudiéndose ver un buen par de Juan Contreras, por el que saludó, en un premio excesivo a mi entender. Inició con suavidad su faena Pérez Mota, sacándolo al tercio, donde le acompañó sin apretarle y sin apretarse él con el toro. Aprovechó la prontitud del astado dándole distancia, logrando trasmitir, mandando y tirando de la buena embestida que tenía a media altura por el derecho, aunque sin llegar a colocarse y ajustarse. Por el izquierdo siguió la muleta también a media altura y con nobleza, dejando una tanda toreando desde fuera en la que ligó varios muletazos, pero sin llegar a conectar. Tomó la de acero y el público le recriminó que aún tenía embestidas que aprovechar,  pero apenas si le pegó una tanda más a derechas, cargando la suerte pero despegado y sin bajarle la mano, llevándolo más bien por alto. Agarró una buena estocada tras dos pinchazos, siendo prendido al echarse encima haciendo la suerte. Ovación fuerte en el arrastre para este Perlasnegras, que tuvo trasmisión por su prontitud y una buena embestida, noble y a media altura en la muleta. Pitos para el coletudo.

Un precioso ejemplar lucero hizo aparición en cuarto lugar, al paso, mostrando su gran cuajo, lo badanudo y redondo de carnes y sus buenas puntas, de nombre Callejero. No terminó de calentarse aunque apretó y punteó con violencia en los lances de capa. En la primera vara, fuerte pero en buen sitio, el morito cumplió empleándose sobre un pitón, logrando incluso romanear. Lo dejó Robleño de largo a un segundo encuentro en al que arrancó pronto y en el que se empleó cumpliendo mientras recibió un buen puyazo, fuerte pero delantero de parte de El Legionario, que hizo bien las cosas. Tras un quite a la verónica de Aguilar se cambió a banderillas, capítulo en el que el astado fue pronto y algo distraído, cortando y haciendo hilo con trasmisión. Inició faena en el tercio, por el pitón derecho, por donde el morlaco humillaba sin tener un viaje muy largo, más allá de la inercia que tenía al arrancarse con todo a media distancia, protestando en tanto se le obligaba por abajo, quedándose más tobillero en esos casos. Optó el diestro madrileño por aliviarle a media altura en el final del muletazo, sin llegar a conectar con los tendidos, también debido a la falta de asiento en sus zapatillas. Al natural abusó de ventaja, despidiendo fuera los muletazos tras citar con un fuerte toque desplazador hacia afuera, pasándoselo sin apreturas y encorvando la figura. Regresó al derecho, volviéndose a ver una embestida noble y aprovechable, sin terminar de humillar y echando la cara a media altura a final del lance, pero repitiendo, sin que la labor del diestro lograse coger entidad. Mató de estocada muy baja, teniendo que descabellar, sin estar muy acertado, sonando un aviso. El astado, que hizo buena pelea en varas y tuvo trasmisión y nobleza para la muleta, con su casta, pagó su falta de poder en el arrastre, pues apenas fue aplaudido, siendo Robleño silenciado con algún pito de fondo.

Liebre se llamaba el quinto, todo un pájaro. Muy bien armado y cuajado, con una expresión de pocos amigos, viva y medidora. Cabeceó en los primeros lances de capa, colándose incluso, sin demasiados pies, no llegando a galopar. Metió riñones con fijeza en un primer buen puyazo, al que acudió pronto y de buena distancia, al igual que en el segundo encuentro, en el que el varilarguero se agarró trasero, mientras el astado metió riñones empujando la cabalgadura contra los tableros. Tomó una tercera vara en la que únicamente fue señalarlo para que se pudiese ver la bravura, pues apenas hizo falta provocarlo para que se arrancase, quedándose en el peto una vez llegó. En el segundo tercio destacó con las frías César del Puerto, con un buen par en la cara, a una embestida pronta y reposada, templada del cárdeno. Brindó su labor al público Alberto Aguilar, iniciando en los medios con la diestra, tardeando el astado al acudir, hasta que se arrancó con todo hacia las telas, humillando al seguirlas, repitiendo con trasmisión antes de que le tropezase en uno de los muletazos. Sucedido esto el diestro tomó sus precauciones, tomando la zurda tras dudarle por el derecho. Por dicho pitón tuvo nobleza en una embestida pronta y repetidora, humillando y saliendo a media altura del muletazo, a la que Aguilar no terminó de someter, un tanto despegado y acelerado en los muletazos. Los mejores pasajes vinieron con la diestra a continuación, donde más entregado mandó sobre la embestida, concuciéndola en redondo, con ajuste y buenos pases de pecho en los remates. Los doblones finales tuvieron sello, ante una embestida aún con pujanza, antes de que lo cazase de estocada baja. El astado fue premiado con una justa vuelta al ruedo, bravo en el caballo y con nobleza y humillación en la muleta, mostrando buen nivel de casta toda su lidia. Pero he de añadir que la dio el palco por su cuenta sin que nadie la solicitase, debiendo quizá haber aguardado a conocer la reacción del respetable antes de nada. El diestro saludó con división.

Cerró la tarde Coquinero, muy bien presentado, que se vino cruzado apretando a tablas en los primeros lances de Pérez Mota, acudiendo con prontitud a una primera vara en la que se dejó pegar, siendo también pronto a la segunda desde buena distancia, cumpliendo en esta, que estuvo colocada en buen sitio al igual que la anterior, con fijeza en el peto. Raúl Caricol se lució en garapullos, mientras el astado mostró una embestida noble y a media altura por ambos pitones. En tanto llegó a la muleta demostró ser un toro muy exigente, humillando y con gran codicia por las telas por ambos pitones, desbordando al espada, que no terminó de someterlo y no contento con ello abrevió sin dejar que se viese al toro descubrirle más. Una lástima que la embestida tan humilladora y de trasmisión que tuvo no pudiese ser aprovechada. Lo despachó de estocada en buen sitio tras metisaca. Ovación fuerte para el burel, a su casta, trasmisión y poder; mientras que hubo pitos para Pérez Mota.

Saludos del mayoral a su buena corrida, todo mi reconocimiento al mérito de lidiar cinco toros de impecable presencia y que los cinco sean prontos y cumplan en el caballo, sin un mínimo atisbo de mansedumbre a lo largo de toda su lidia y además con condición exigente y aprovechable para la muleta, con niveles mayores o menores de casta pero manteniendo siempre el interés. Es algo mu dificil de conseguir y de ahí mi admiración hacia la ganadería.

Rubén Sánchez.

martes, 6 de junio de 2017

Afloró la casta, faltó bravura sobre todo en varas en la Victorinada

Variada corrida de Victorino Martín, que mantuvo el interés con tres toros encastados, el segundo, tercero y el sexto. En presentación dejó mucho que desear el lote de Talavante.

Soberano se jugó en primer lugar, remató en tablas y se volvió sobre las manos en el recibo capotero, blandeando un poco. Tomó una primera vara trasera en la que se dejó pegar apoyado sobre un pitón. Se volvió hacia el peto y salió suelto tras un refilonazo, algo que contó, visto lo visto, como entrada y se cambió de tercio, pues el toro estaba justo. En banderillas se mostró soso y algo gazapón, llegando sin celo a la muleta, sin humillar. Diego Urdiales se limitó a pasar la distraida embestida sobre las piernas, abreviando. Pinchó en bajo por dos veces, antes de dejar un pinchazo hondo tendido arriba, siendo más perpendicular el cuarto, en tanto más contrario el quinto. Descabelló a este manso descastado, soso y sin fuerzas, que fue despedido con pitos en el arrastre, habiéndolos también para el arnedano, aunque con menor intensidad.

Murmullo tenía de nombre el corrido en segundo lugar, fue protestado a su salida por su menor trapío. Talavante lo recibió estirándose a la verónica, fijando la embestida, aunque sin ganarle mucho terreno. En el primer encuentro ante el jaco se le señaló trasero y caído, rectificando y pegándole una vara fuerte en buen sitio, mientras el astado prácticamente se dejo pegar, saliendo suelto en la segunda y con las fuerzas muy justas. Quitó Ureña por gaoneras teniendo que rectificar las zapatillas hasta soltar las telas. No era el quite adecuado para la embestida, aunque un alarde de valor, eso sí. Fue pronto en banderillas, haciendo hilo y pudo verse un buen par en la cara de Juan José Trujillo. Tras brindar al público lo pasó por alto y lo sacó al tercio, donde viendo su pitón izquierdo le cuajó ligando una buena tanda al natural. Mejor fue la que siguió, llevándolo muy templado y rematando por bajo, continuando por el derecho, algo más atropellado, pues se quedaba más corto. Continuó al natural, cruzándose mucho, pero la embestida y la intensidad fue a menos, subiendo la temperatura en los remates tras pegarle una serie por el izquierdo, rematando con un sobervio pase de pecho. Mató de estocada caída, haciendo la suerte marcando los tiempos y con templanza, tras haber rematado por bajo y con un pase de pecho enfrontilado a la que lo cerró en el tercio. Descabelló, iniciando el público petición de oreja, que fue concedida a la par que protestada por la colocación de la espada. El astado, manso y con calidad muletera, fue despedido con palmas y ligera división en su arrastre.

En tercer lugar hizo aparición Pastelero, un cárdeno muy bien armado y que se revolvió en los lances que Ureña se dispuso a dar desde el primer contacto, algo atropellados. En varas se dejó pegar con la cara fija en el peto pero sin emplearse demasiado, Pedro Iturralde le señaló en buen sitio una vez el astafo se quitó el palo, y trasero en la segunda entrada, a la que acudió con prontitud. En banderillas precisó su lidia muchos capotazos, en los que se vence por ambos pitones, sin mucho recorrido. A los rehileteros los esperó y midió, haciendo hilo posteriormente. Inició el trasteo el murciano en tablas, donde el animal se le subió a las barbas. Ya en el tercio logró acoplarse acompañando la embestida antes de que de nuevo el astado le fuese ganando terreno, por lo rápido que se revolvia. En la tercera tanda llegó el mando y los trazó en redondo, conectando -por el peligro- con la plaza, al igual que en la cuarta, donde logró dominarlo y donde la embestida se fue entregando. Cambió al izquierdo, por el que no humilló y donde le costó más desplazarse, aun así le puso de su parte y le tragó, conectando con el público por la trasmisión más que por la calidad de los muletazos, en los que le costó bajar la mano. La faena fue larga y la remató con la diestra, donde el astado ya le buscó al tercer muletazo. Gran estocada haciendo la suerte en la rectitud y volcándose encima, en muy buen sitio pero que se fue un poco tendida, tardando en caer, mostrando el astado dureza de patas, teniendo que descabellar, sonando el segundo aviso. Este Pastelero, encastado y con trasmisión en la muleta, con un gran pitón derecho, fue fuertemente ovacionado en el arrastre. Se le pidió incluso la vuelta al ruedo, en vista de que el caballo cada tarde importa menos en esta plaza, pues se dejó pegar, sin hacer una pelea empleándose de verdad, aunque, eso sí, sin mostrar atisbo alguno de mansedumbre en toda su lidia. Encastado a bravo por tanto. El lorquino dio una vuelta al ruedo clamorosa que le pidió bastante público en la plaza.

Buscaplebes se llamaba el cuarto, muy corniapretado, que se frenó en el recibo capotero, apretando a los adentros a un Urdiales que se vio algo atropellado al tratar de resolver y llevarlo a los medios. Se arrancó sin tener que citarlo en la primera entrada, donde tomó un puyazo trasero tras marrar el varilarguero, en el que se empleó cabeceando con la cara alta. Se dispuso Urdiales a lucirlo, dejandolo de largo a una segunda, bien trasera, a la que acudió al paso y de la que salió repuchado sin emplearse. Una tercera entrada se vivió vibrante, se arrancó pronto aunque al paso, echando la cara alta y repuchándose de la vara trasera que se le recetó. En banderillas mostró la misma sosería que en el caballo, pronto pero reservón. Con la muleta, inició Urdiales tomando pronto la zurda, pitón por el que se frenó, sin entregarse y apenas humillando. Menos tenía por el derecho, donde a base de arrimón lo intentó sin mucha fortuna, pues se quedaba muy corto, regresando a la zurda, donde solo pudo justificarse entre lo corto que se quedaba, lo poco que humilló y lo muchó que se frenó. Aún así el público no entendió que abreviase, despachándolo de estocada contraria habilidoso tras un pinchazo. Reservón y bravuconcete, este manso y soso cuarto, guardó combustible para levantarse ante el puntillero, tras afrontar la lidia sin emplearse. Fue aplaudido, con leve división en el arrastre, habiendo algún pito para el riojano entre el silencio que escuchó.

En quinto lugar fue jugado Pesonero, un animal escaso de cuerpo y tapado por la arboladura astillana y algo playera que lucía. Se revolvió en el recibo capotero de Talavante, enganchándole las telas, mientras que se dejó pegar con fijeza en las dos varas que tomó, ambas en la misma paletilla, recargando mucho. Distraído y gazapón en el segundo tercio, apretando a los adentros en la brega, sin humillar y quedándose corto, desbordando por momentos a un buen lidiador como Trujillo. Inició el pacense su faena saliendo a los medios, con suavidad y abriéndolo por alto, sin lograr alargar el viaje del astado, optando por abreviar entre la incomprensión del respetable, que o bien veía alguna posibilidad que verdaderamente no tenía o al menos queria razonablemente que antes de matar lo sometiese. Agarró media trasera y tendida, que fue sacada por Luján desde la tronera, en un gesto de desvergüenza que despertó con razón las iras del público. Dejó finalmente una estocada en buen sitio tras dos pinchazos. El burel, complicado y sin trasmisión, justo de casta y escaso de bravura fue despedido entre leves pitos y palmas de castigo al diestro, que además fue pitado.

Cerró la tarde Bocacho, todo un señor en presencia, que fue recibido de inicio por Ureña dispuesto a estirarse a la verónica sin haber fijado la embestida. Así le pasó, que a poco le comió el terreno, teniendo que irlo sacando a las afueras, enseñandole a embestir, vamos lo que debió hacer ante de estirarse. En la primera vara manseó, mientras que se dejó pegar metiendo la cara con fijeza en la segunda, de la que costó sacarlo, mientras se le recetó un castigo muy fuerte y en mal sitio. En banderillas se armó revuelo y bronca, pues aunque el morlaco presentó dificultades, faltó oficio para lograr cuadrar los pares aunque fuese con efectividad a sobaquillo y no una por una, entre arreones y desorden, con el astado distraído, esperando y haciendo hilo. En la muleta el astado humilló con trasmisión, pronto y con dificultades, orientándose a cada pase, por tratar de llevarlo siempre en redondo Paco Ureña, sin irle alargando el viaje de inicio más en línea recta. Se le fue quedando corto, venciéndosle en el remate, llevándose varios sustos. El astado no terminó nunca de entregarse, sin regalar una embestida, todo unido también a que faltó mando. Lo despachó tras doblarse con él de un pinchazo hondo caído y de estocada baja, escuchando un aviso. Fue despedido en silencio este manso encastado, ocurriendo lo mismo en el caso de su matador.

Al regreso de la Feria de Vic Fezensac, de vivir tercios de varas en silencio, luciéndose todos los toros, enseñando la mucha o poca bravura que atesoraran, cuesta regresar a la realidad del día a día de la Fiesta.

Rubén Sánchez.